Reflexiones cortesía de la madre naturaleza para los negocios y la vida

Alex_by_reuters

Al igual que hoy, el lunes de la semana pasada conversábamos de manera muy ligera acerca del huracán Alex y su potencial entrada por las costas mexicanas. Noticias sobre la degradación del meteoro a tormenta tropical no hizo más que simplificar la conversación, que no pasaba de un “fin de semana familiar, encerrados en casa, con expectativas de bastante lluvia”

Hoy, sólo 5 días después de la llegada de la esperada lluvia, tenemos una Ciudad (Monterrey) en una situación radicalmente distinta. La infraestructura vial colapsada, con 2 de las principales arterias cortadas por tramos destruidos, colonias anegadas, servicios suspendidos y aún no restablecidos en varios puntos de la ciudad, muchísimo daño en la propiedad privada y pública y una primera estimación aproximada de USD 1,000 millones, los que seguramente se incrementarán a medida que se refine la evaluación. El daño se extiende en todo el estado, Nuevo León, y estados aledaños

Como si fuera poco, ya se anuncia un segundo huracán (Bonnie) que puede tener características similares o mayores a las que acabamos de difícilmente sobrellevar, e incluso una temporada inusual con alrededor de 4 huracanes de igual o mayor intensidad

 

  • ¿Qué lección podemos tomar de los grandes eventos climáticos que ocurren en el planeta con la situación que viven los negocios?
  • ¿Cómo debemos entender estos eventos y rearticularnos para el futuro?

En primer término, enfrentamos situaciones y complejidades que ya no responden a lo conocido anteriormente. Estamos en una época en la que esperar o hacer más de lo mismo ya no es efectivo.

En los negocios, vivimos un entorno de final de crisis discutible, un proceso de reforma profundo al sistema financiero de la principal economía del planeta (y por ende, a todos quienes interactuamos con ella), déficit fiscales históricos y una amenaza de crisis en varios países de Europa, comportamientos en los mercados bursatiles que no toman forma definida

Industrias que sufren transformaciones profundas como la automotriz, financiera, de servicios, nos obligan a repensar en nuevos modelos de negocio y operación

La adopción cada más masiva de tecnologías, plataformas y prácticas de interacción y organización social cobran cada día mayor relevancia e influencia

Lo que nos debe ayudar a concluir es que en un entorno como éste, donde un evento cambia las cosas de manera radical y no hay marcha atrás no tenemos más alternativa que adaptarnos, cambiar y montarnos sobre las nuevas olas que emergen o padecer las consecuencias.

Las consecuencias no son otras que quedarnos atrapado en conversaciones del pasado, buscando culpables o pasándole a alguien más la responsabilidad de lo que no ocurre, de nuestra situación actual o de lo que debiera ocurrir

Lo anterior, es tan válido en los negocios, como en la política, como en la familia, como en la organización social, como en el fútbol. Es época de cambios profundos, rediseño estratégico, reconstrucción de redes y alianzas, nuevas premisas y reglas de negocio, una nueva actitud y en muchos casos relanzamiento de nuestras ofertas y marcas organizacionales e individuales o, en algunos casos, con aires renovados volver a empezar

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