Emociones Negativas – Áreas de Ceguera y Malos Resultados

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Todos hemos sido testigos (y de seguro tambien buenos actores) de alguna conversación que termina en que alguien pierde la cabeza, se altera y reacciona defensivamente asegurando que la conversación NO termine en el resultado esperado y a veces con consecuencias posteriores

Este patrón de conducta es tan recurrente que ya ni siquiera nos sorprende demasiado. Nos pasa con la pareja, a veces con los hijos, nos pasa entre amigos o compañeros de trabajo, aún entre vecinos

¿Y qué pasa cuando el que explota regularmente es el líder de una compañía?

Los daños son incalculables pues la gente identifica de inmediato cuáles son esos temas, puntos o dominios de comunicación que al “jefe” no le gustan, le molestan o reacciona mal con ellos

¿Y qué hacen con esto?

Simple. Comienzan a evitar tocar o hablar del tema generando, en el tiempo, espacios completos de ceguera, no diseño y desatención total. Por otra parte, el jefe se queda con sus ideas y visión personal de la situación y desde ahí gestiona el negocio (nadie le cuestiona sus supuestos, estándares y pedidos aunque éstos sean NO factibles)

Por mencionar algunas consecuencias que esta rutina genera, encontramos con alguna frecuencia:

  • Operaciones no rentables porque nadie se atreve a decirle al jefe cuáles son todos los costos incurridos, ni los % reales de las diferentes partidas involucradas
  • Paradigmas inefectivos que se enquilosan en la manera de trabajar e impiden la mejora o innovación y pérdida de competitividad (es problema de los proveedores, la gente no sabe como hacer su trabajo, estamos llenos de gente mediocre…)
  • Explicaciones de por qué no ocurren las cosas o no se logran las metas, que no apuntan a las causas de fondo. Entrando en ciclos viciosos de acciones fallidas y frustraciones
  • Pérdida total de autonomía por parte de los equipos de trabajo lo que se transforma en una “esclavitud civilizada” y caída del nivel de productividad por cuanto la gente se limita a hacer lo que se le pide (para no equivocarse y/o desafiar la autoridad)

¿Y por qué nos ocurren estos episodios negativos en las conversaciones?

Por lo general, nos invaden emociones negativas y reaccionamos agresivamente cuando nos “sentimos” amenazados, no valorados o que algo va en contra de nuestra posición en el juego que estamos jugando

Lo que no sabemos (por eso las rutinas) es que no es que la gente nos provoque o ataque con sus comentarios sino que somos nosotros mismos los que nos gatillamos. Es decir, no somos víctimas de la situación sino incomopetentes para conversar de manera efectiva

Anexo un artículo de Harvard que me “gatilló” precisamente esta conversación, aq

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