El Valor del Proceso de Reflexión en los Negocios

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Como nos enseña el Dr. Humberto Maturana: “… El ser humano es el único ser vivo que a través del lenguaje tiene la capacidad de reflexionar sobre su hacer. Y cuando reflexiona sobre su hacer, entonces cambia el hacer”.

Desarrollar la capacidad de reflexionar es indispensable para ser un buen ejecutivo, un buen líder, un buen padre de familia, un buen amigo y, en general, lograr ser efectivos en las relaciones y dominios de acción que más nos importan.

Sin embargo, la capacidad de reflexión no es una habilidad que nos enseñan en la educación tradicional por lo que escasamente tenemos esta capacidad disponible y a la mano para enfrentar nuestros problemas y dificultades. Hemos sido educados en un entorno de acierto y error, en el que se premian los aciertos y se castigan los errores. En un ambiente así, florece entonces la práctica de no aceptar los errores (ocultarlos o negarlos) y culpar a otros por lo que no funcionó bien.

Las consecuencias de vivir culpando a otros por lo que no resultó nos desapropia de las situaciones, daña nuestras relaciones y nos aleja de la posibilidad de reflexionar y por lo tanto de aprender.

Para reflexionar necesitamos soltar nuestras certidumbres y abrirnos a posibilidades distintas (que no vienen con nosotros, que no se me ocurrieron a mi). Es un acto de humildad que comienza y termina con preguntas que lo relacionan a uno con la situación sobre la que se quiere reflexionar. Preguntas tales como:

  • ¿Qué acciones tomé yo que generaron esta situación?
  • ¿Qué me faltó hacer a mí para evitar este desenlace?
  • ¿Dónde estaba yo cuando esto se estaba gestando?
  • ¿A quiénes perjudiqué con estas acciones que son mi responsabilidad?
  • ¿Qué acciones puedo tomar para hacerme cargo del problema?

Hacernos estas preguntas libres de prejuicios y en un estado de ánimo de serenidad y apertura a lo que podamos descubrir no es una tarea fácil para ningún ejecutivo que está acostumbrado hacer gala de sus éxitos, aciertos e intachable imagen ante los demás.

Por esta razón es que normalmente analizar, buscar causas y culpables en cualquier otro lado que no sea el propio es la práctica más común que vemos en las organizaciones; y que normalmente destruyen valor, generan desperdicio (sobrecostos, desgaste, esfuerzos estériles) y muchísimo resentimiento entre colaboradores.

De manera opuesta, lo que se genera cuando se produce una buena reflexión en el espacio de liderazgo puede llegar a ser muy significativo para el desarrollo personal, las relaciones en un equipo de trabajo y los resultados finales como lo muestra esta experiencia personal relatada en el Blog de Harvard, por  Kevin Sharer un CEO ya retirado de la compañía de biotecnología Amgen

Liga a la historia (en inglés)

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